Amores Perros: una película de paralelismos
Alejandro González Iñárritu se presenta al mundo con una película que parece todo menos que una obra de debut: es una película madura, expresiva, coherente y con un estilo propio. En general, lo que caracteriza un buen director es la capacidad de contar el ser humano de una manera personal y única e Iñárritu lo logra muy bien, con un estilo todo suyo, hecho de historias de vida que se entrelazan y que ya no serán las mismas. Amores Perros es su primer experimento con este estilo y lo desarrolla en otras películas, en donde lo hace más sofisticado y complejo.
Si bien yo vea de una manera muy positiva las demás películas, siento que la espontaneidad con que nos presenta Amores Perros, con ese contexto mexicano que tanto le pertecene, no puede no dejar el espectador con esa sensación de exhaustividad, como si a la película no le faltara nada, como si los detalles técnicos al final no fueran tan necesarios, porque los personajes y sus historias ya lo tienen todo.
Viendo la película se percibe mucha "mexicanidad", pero al final, imaginándola doblada en otro idioma, pierde esa sustancia y se vuelve una película de cualquiera ciudad. La Ciudad de México es sólo un pretexto para mostrar las vidas de personas que en realidad podrían existir en Thailandia, Rusia, Nigeria. Los personajes ocupan roles comunes, clase baja, clase media, clase alta y no importa tanto cuánto valga su estatus social, todos viven la misma condición de impotencia frente a eventos imprevisibles de la vida. Esta condición es ligermente aliviada por la presencia de perros, que parecen más compañeros de vida que simples mascotas. Presentes en cada historia, son los únicos vínculos confiables en un mundo en donde entre humanos sólo hay violencia, incapacidad de mantener relaciones estables y un fuerte egoísmo.
Un aspecto muy interesante de la película es la construcción de situaciones paralelas, entre personajes diferentes y entre el mismo personaje en momentos diferentes. Todo esto nunca resulta banal o un mero artificio técnico, es más bien espontáneo y digno de la complejidad del ser humano. Por ende, vemos diferentes niveles de paralelismos:
Todas estos detalles hacen esta película de una potencia expresiva como pocas más y nos deja esa sensación de empatía hacia todos los personajes y sus historias de vida.
Si bien yo vea de una manera muy positiva las demás películas, siento que la espontaneidad con que nos presenta Amores Perros, con ese contexto mexicano que tanto le pertecene, no puede no dejar el espectador con esa sensación de exhaustividad, como si a la película no le faltara nada, como si los detalles técnicos al final no fueran tan necesarios, porque los personajes y sus historias ya lo tienen todo.
Viendo la película se percibe mucha "mexicanidad", pero al final, imaginándola doblada en otro idioma, pierde esa sustancia y se vuelve una película de cualquiera ciudad. La Ciudad de México es sólo un pretexto para mostrar las vidas de personas que en realidad podrían existir en Thailandia, Rusia, Nigeria. Los personajes ocupan roles comunes, clase baja, clase media, clase alta y no importa tanto cuánto valga su estatus social, todos viven la misma condición de impotencia frente a eventos imprevisibles de la vida. Esta condición es ligermente aliviada por la presencia de perros, que parecen más compañeros de vida que simples mascotas. Presentes en cada historia, son los únicos vínculos confiables en un mundo en donde entre humanos sólo hay violencia, incapacidad de mantener relaciones estables y un fuerte egoísmo.
Un aspecto muy interesante de la película es la construcción de situaciones paralelas, entre personajes diferentes y entre el mismo personaje en momentos diferentes. Todo esto nunca resulta banal o un mero artificio técnico, es más bien espontáneo y digno de la complejidad del ser humano. Por ende, vemos diferentes niveles de paralelismos:
- Paralelismo social: es evidente en los estilos de vida de personajes que pertenecen a clases diferentes, se nota en la forma de hablar, de vestir, de gesticular, de actuar. Se pasa del puro barrio con todos sus modismos chilangos (maestro, padrino, tienes de dos sopas, te la hizo gacha, putete, me cae que, etc.), a formas de conversar seguramente no formales pero sin todo ese sustrato coloquial. Se pasa de estilos muy extravagantes (cabello pintado, tatuajes, aretes) a trajes más elegantes. Se pasa de la vida cotidiana, con todas sus dificultades a una vida más dedicada e la apariencia, a los negocios. Y juntos a sus amos, también los perros responden a estas lógicas, con Cofi que tiene que sobrevivir en el barrio, arriesga su vida en las calles, luego en las peleas, es duro pero bueno, y Richie, con su nombre que ya evoca una condición social, indefenso y acostumbrado a un contexto doméstico, en donde pueda ser cuidado y consentido.
- Paralelismo en las vidas de los personajes: los protagonistas de las historias parecen vivir dos vidas diferentes o tener una evolución catastrófica. El Chivo es la representación perfecta de esta evolución (o involución): una vida como profesor, un rol social respetable, de un lado, y una vida como guerrillero, del otro, Es más, la historia nos muestra su vida de vagabundo y sicario al mismo tiempo, junto a una bola de perros, con características muy diferentes entre sí, quienes son su única fuente de cariño. El Chivo presenta sin duda la evolución más extrema, pero a lo largo de la película vemos cambiar varios personajes, el mismo Octavio conferma se vaya desarrollando la trama se vuelve más violento, insensible, y ese misma persona que al principio se veía tan tierna y limpia, termina apareciendo malvada, como los demás. Valeria es otro ejemplo de pasar de una condición de perfecta estabilidad a acabar perdiéndolo todo, de sonrisas, a lágrimas y desesperación.
- Paralelismo simbólico: la escena más simbólica desde mi perspectiva es el momento en que El Chivo deja los dos hermanastros como en un ring a pelearse y matarse entre sí. Es muy fuerte e impactante porque la película se concentra mucho al principio en peleas de perros y esa dimensión animal se proyecta en los mismos seres humanos, capaces de pelearse como animales a pesar de su racionalidad.
Otro momento muy significativo es cuando El Chivo deja el mensaje a su hija, descubriendo una parte de su personalidad que nada tiene que ver con lo visto hasta ese momento. Ese mismo sicario que podía matar a sangre fría es tan frágil que no puede retener las lágrimas frente a una hija que ni siquiera sabe de su existencia.
Todas estos detalles hacen esta película de una potencia expresiva como pocas más y nos deja esa sensación de empatía hacia todos los personajes y sus historias de vida.
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