El sarcasmo y la rabia de Rosario Castellanos
El texto Lección de cocina de Rosario Castellanos es un cuento que pertenece a Album de familia y nos da una perspectiva muy interesante sobre uno de los aspectos más relevantes cuando se habla de sexismo: el rol de la mujer en un hogar.
Frente a una visión propiamente patriarcal que ve la mujer confinada a espacios de la casa, con la tarea de cuidar niños, limpiar espacios, cocinar para los demás, la escritora empieza con una nota sarcástica que nos transmite la sensación de vivir en esa dimensión, hasta percibir sus más profundas sensaciones de paz y armonía. Su tono es sarcástico pero esconde una triste realidad en donde se ha normalizado esa concepción de mujer en esa calidad, casi como fuera un destino previamente escrito, un hecho biológico. Con un sonoro "Mi lugar está aquí. Desde el principio de los tiempos ha estado aquí" esta parte termina y empieza una reflexión acerca del percurso que la ha llevado hasta ese momento, se entiende que su pasado fue normal, una vida entre diferentes cosas, estudio, trabajo y que, de repente, un matrimonio le dio ese rol que con sus palabras desprecia, no por ser lo que es sino por ser una imposición.
Casi como si tomase conciencia de una condición de subalternidad su tono se hace más severo y lleno de rabia y, al hablar de su marido, descrito en situaciones de opulencia y machismo se autodefine "abnegada mujercita mexicana que nació como la paloma para el nid". Las sensaciones de machismo las transmite en sus descripciones del acto sexual y de sus peculiaridades: parece todo menos que un intercambio de intimidades y sentimientos, sino un acto mecánico, dominado por el hombre, el macho, todo a su gusto y preferencia. Al final se deja a una reflexión acerca de su condición y el tono ya se ha vuelto melancólico.
Lo que nos deja Rosario Castellanos es un texto profundamente significativo por la capacidad de expresar sensaciones de una mujer relegado a un espacio que no le pertenece o que, más bien, debería pertenecer a toda la familia, no sólo al rol de esposa. Se siente ilusión y placer, rabia, resignación, que es probablemente lo que se siente en ser continuamente despersonalizada y puesta en una condición impar. Lo más relevante es el haber tratado un tema muy delicado en años en donde esa normalización hacía el pensamiento de Rosario Castellanos casi una locura, contra cada ley moral y religiosa, y es un aporte que en el México contemporáneo podría seguir teniendo una cierta importancia.
Frente a una visión propiamente patriarcal que ve la mujer confinada a espacios de la casa, con la tarea de cuidar niños, limpiar espacios, cocinar para los demás, la escritora empieza con una nota sarcástica que nos transmite la sensación de vivir en esa dimensión, hasta percibir sus más profundas sensaciones de paz y armonía. Su tono es sarcástico pero esconde una triste realidad en donde se ha normalizado esa concepción de mujer en esa calidad, casi como fuera un destino previamente escrito, un hecho biológico. Con un sonoro "Mi lugar está aquí. Desde el principio de los tiempos ha estado aquí" esta parte termina y empieza una reflexión acerca del percurso que la ha llevado hasta ese momento, se entiende que su pasado fue normal, una vida entre diferentes cosas, estudio, trabajo y que, de repente, un matrimonio le dio ese rol que con sus palabras desprecia, no por ser lo que es sino por ser una imposición.
Casi como si tomase conciencia de una condición de subalternidad su tono se hace más severo y lleno de rabia y, al hablar de su marido, descrito en situaciones de opulencia y machismo se autodefine "abnegada mujercita mexicana que nació como la paloma para el nid". Las sensaciones de machismo las transmite en sus descripciones del acto sexual y de sus peculiaridades: parece todo menos que un intercambio de intimidades y sentimientos, sino un acto mecánico, dominado por el hombre, el macho, todo a su gusto y preferencia. Al final se deja a una reflexión acerca de su condición y el tono ya se ha vuelto melancólico.
Lo que nos deja Rosario Castellanos es un texto profundamente significativo por la capacidad de expresar sensaciones de una mujer relegado a un espacio que no le pertenece o que, más bien, debería pertenecer a toda la familia, no sólo al rol de esposa. Se siente ilusión y placer, rabia, resignación, que es probablemente lo que se siente en ser continuamente despersonalizada y puesta en una condición impar. Lo más relevante es el haber tratado un tema muy delicado en años en donde esa normalización hacía el pensamiento de Rosario Castellanos casi una locura, contra cada ley moral y religiosa, y es un aporte que en el México contemporáneo podría seguir teniendo una cierta importancia.
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